Una alerta sobre un ingrediente no significa que tu crema sea peligrosa. Tampoco que sea inocua. La diferencia está en dos palabras que se mezclan a diario: peligro y riesgo.
Peligro es la propiedad intrínseca de una sustancia. Riesgo depende además de cuánta se usa y cómo llega al cuerpo. La asociación británica CTPA dedicó parte de su primera conferencia científica a esa diferencia. Se celebró en Londres el 6 de octubre de 2026.
¿Qué se discutió en la conferencia de la CTPA?
La CTPA (Cosmetic, Toiletry & Perfumery Association) es la asociación del sector cosmético en el Reino Unido. Su comunicado del 7 de octubre sitúa el evento en Central Hall Westminster, con el lema «Aligning Science, Policy and Consumer Perception». Fue solo para socios y con entradas agotadas.
Según ese comunicado, el programa incluyó cinco asuntos:
- Cómo entienden los consumidores la información sobre químicos, incluida la diferencia entre peligro y riesgo.
- Novedades de política y regulación basadas en ciencia.
- Confianza en la evaluación de seguridad sin animales.
- Ciencia sobre los filtros UV y su impacto en el medio marino.
- Cómo la comunicación científica genera confianza en consumidores y medios.
El texto no da lista de ponentes ni cifras. Tampoco anuncia certificaciones ni conclusiones sobre filtros solares. Caroline Rainsford, directora de ciencia de la CTPA, resume el tono. «En una época en la que la desinformación puede difundirse rápidamente, el diálogo abierto y la comunicación clara son más importantes que nunca». La traducción es nuestra.
¿Cómo se evalúa la seguridad de un cosmético en la UE?
El Reglamento (CE) 1223/2009 exige que el producto sea seguro para la salud humana en condiciones normales o razonablemente previsibles de uso. Lo dice su artículo 3.
El considerando 32 aclara la diferencia que nos ocupa. Lo ilustra con las sustancias CMR 2: una propiedad peligrosa no implica siempre un riesgo. Su uso puede admitirse si, por exposición y concentración, se han hallado seguras.
La guía del Comité Científico de Seguridad de los Consumidores (SCCS) ordena el trabajo en pasos. Primero, identificar las propiedades toxicológicas intrínsecas de la sustancia. Después, calcular la exposición humana según las funciones y usos declarados. Está en las Notes of Guidance del SCCS, 12.ª revisión, adoptada el 15 de mayo de 2023.
¿Qué significa para una marca?
Desde el criterio de quien monta una marca: cuando salta una alerta, la pregunta útil no es «¿esa sustancia es mala?». Es «¿a qué concentración, en qué producto y con qué frecuencia de uso?». Un expediente de seguridad que responda eso se explica mejor que una negativa genérica.
Desde mi punto de vista, la industria pierde credibilidad cuando contesta con un «es seguro» sin enseñar el dato de exposición. Si quieres ver cómo funciona una retirada real, consulta cómo saber si un cosmético se ha retirado en España. Y para el marco general está nuestra guía de regulación de la cosmética natural. Para leer la etiqueta, aprende qué dice y qué no dice el INCI.
¿Qué se discute todavía?
Primero, quién habla. La CTPA es una asociación de la industria y el comunicado es su propio relato. No localizamos cobertura independiente del evento, y el programa completo es solo para socios.
Segundo, que «poca dosis» no zanja todo. El considerando 33 del mismo reglamento pide considerar, para las sustancias CMR 1A o 1B, la exposición global. Es decir, la de todas las fuentes y no solo la de un producto.
Tercero, la seguridad sin animales. El considerando 41 plantea prohibir los ensayos con animales de productos cosméticos acabados. El programa de la CTPA habla de «generar confianza» en esas evaluaciones.
Ojalá la próxima alerta que leas llegue con el dato que falta: cuánto, cuántas veces y en qué producto. Entonces sí, podremos hablar de riesgo.
Actualizado el 19 de octubre de 2026