Un protector con SPF 50+ en el envase que en el laboratorio mide SPF 4 ya no es un fallo de etiqueta. Es un problema de regulación, y Australia acaba de reconocerlo. La TGA, su autoridad de productos terapéuticos, propone exigir los datos de los ensayos de SPF al registrar cada protector solar.
Lo esencial
- La TGA propone que los patrocinadores entreguen los datos de los ensayos de SPF al inscribir el producto. La agencia los mantendría confidenciales.
- Los ensayos se harían sobre el producto terminado, al registrarlo y de forma periódica mientras siga en el Registro Australiano de Bienes Terapéuticos (ARTG).
- Los laboratorios necesitarían una acreditación más estricta, y la legislación citaría normas ISO.
- No hay calendario de aplicación. La TGA indica que cada reforma llevará tiempo.
Qué propone la TGA para los protectores solares
El paquete va más allá de repetir ensayos. Los patrocinadores podrían usar pruebas in vitro e in vivo, según proceda. También habría requisitos de calidad para ingredientes concretos de protección solar y una revisión de la guía de buenas prácticas de fabricación.
Otra pieza afecta a los cosméticos con protección solar secundaria. La TGA plantea nuevos límites a las declaraciones de SPF en esos productos, para separarlos de los protectores de uso principal. Lo hace tras una consulta de tres meses con industria, laboratorios, profesionales sanitarios, grupos de consumidores y academia, con casi 120 respuestas.
El etiquetado del SPF generó opiniones mixtas. Por eso la TGA hará una nueva revisión y consulta sobre cómo se muestran las clasificaciones en el envase.
El escándalo que lo precipitó
En junio de 2025, la organización de consumidores CHOICE analizó 20 protectores solares y comprobó que 16 no cumplían el SPF declarado. Un reportaje de la ABC halló que muchos de los que fallaron habían usado un laboratorio extranjero.
Ultra Violette retiró voluntariamente su Lean Screen SPF 50+, que obtuvo SPF 4 en las pruebas de CHOICE, la cifra más baja. La TGA identificó que otras marcas usaban la misma fórmula base. Desde entonces se han retirado decenas de productos de varias marcas.
Lo que se discute
CHOICE da la bienvenida a las propuestas, pero ve huecos. La TGA no propone revisar ni evaluar de forma rutinaria los resultados de los ensayos, y las marcas los entregarían de forma confidencial. La organización pide que sean públicos y que la TGA haga su propio programa de pruebas de cumplimiento.
«Estos resultados deberían estar disponibles para todos.»
Andy Kelly, director de impacto al consumidor de CHOICE. Traducción propia, a partir del comunicado de CHOICE.
Qué significa para marcas y consumidoras
Desde mi punto de vista, la lección va más allá de Australia. Un SPF es una promesa medible, y quien la hace debería poder demostrarla con el producto que vende, no con la fórmula base. Si la propuesta prospera, las marcas que ya ensayan el producto terminado partirán con ventaja.
Para las consumidoras, mientras tanto, el SPF de la etiqueta es la declaración de la marca. Cuando una autoridad exige datos antes del registro, esa declaración pasa a tener respaldo. Para el panorama legal de la cosmética natural, tienes la guía de regulación de la cosmética natural.
Ojalá el próximo SPF 50 que compremos sea, como mínimo, un SPF 50.
Actualizado el 2 de noviembre de 2026