Mujer rubia de pelo largo sujetando una mecha y mirándola con gesto de duda
Foto: Sherise Van Dyk / Unsplash

Ingredientes del champú: cuáles mirar de verdad en la etiqueta

Parabenos y propilenglicol dan alergia a muy pocas personas; los conservantes que liberan formaldehído conviene buscarlos primero. Así se lee la etiqueta.
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En 2018, la Sociedad Americana de Dermatitis de Contacto eligió su «alérgeno del año»: el propilenglicol. Un año después eligió un «no alérgeno del año»: los parabenos, justo los que más miedo dan.

Los que más sospechas despiertan, parabenos y propilenglicol, dan alergia de contacto a muy pocas personas. Si tu cuero cabelludo reacciona sin motivo, el grupo que conviene buscar primero es otro: los conservantes que liberan formaldehído.

Empieza por dar la vuelta al envase

Lo que pone delante lo elige la marca; lo que pone detrás, la lista de ingredientes, lo exige la ley. En México, la NOM-141-SSA1/SCFI-2012 obliga a listar los ingredientes en orden decreciente de cantidad (los que están por debajo del 1 % pueden ir en cualquier orden) y permite usar nombres en INCI, la nomenclatura internacional, que es la que verás casi siempre, en inglés. También prohíbe atribuir al producto propiedades que no tiene. Así que si el frente dice «sin sulfatos», la lista tiene que darle la razón.

Yo empiezo por comprobar que el champú sea para cabello seco, que es el mío, y después leo la lista por si trae menta, que no me gusta. Lo que espero de él es cabello ligero y cuero cabelludo fresco; tengo caspa, y el ejemplo que sigue es un anticaspa.

La ficha que DailyMed, la base de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, tiene del Head & Shoulders Classic Clean empieza así: agua, sodium lauryl sulfate, sodium laureth sulfate, cocamidopropyl betaine, sodium xylenesulfonate, zinc carbonate, fragrance, sodium chloride, dimethicone, sodium benzoate, y unos cuantos más. El activo anticaspa, pyrithione zinc al 1 %, va aparte.

Agua primero, dos sulfatos pegados detrás y una silicona en el noveno puesto. Sin parabenos y sin propilenglicol. Y una fragancia que aparece como una sola palabra, fragrance, sin desglose: si lo que quieres evitar es la menta, esa línea no te lo dirá.

Es un champú anticaspa de Estados Unidos, con formatos que van desde un sobre de 10 mL hasta un dosificador de 1.280 mL, así que el que compres en México puede llevar otra fórmula. La forma de leer la lista es la misma.

Formaldehído: los nombres que sí conviene buscar

DermNet, un recurso de dermatología de Nueva Zelanda, cita cuatro conservantes que liberan formaldehído: Quaternium-15, 2-bromo-2-nitropropane-1,3-diol (bronopol), imidazolidinyl urea y diazolidinyl urea. Casi nunca verás la palabra formaldehído en la lista; lo que aparece son estos conservantes.

El formaldehído se usa en champús para alargar la vida del producto y puede causar dermatitis alérgica de contacto. Las personas muy sensibles pueden reaccionar a cantidades mínimas. En México, el Acuerdo de sustancias prohibidas y restringidas (DOF, 21 de mayo de 2010) lo admite como conservador hasta un 0,20 % expresado como formaldehído libre.

Si tu cuero cabelludo reacciona sin explicación y en la lista hay alguno de esos cuatro nombres, apúntalo y consúltalo con un dermatólogo.

¿Son los sulfatos el enemigo?

Manos juntas recibiendo un chorro de agua con salpicaduras sobre fondo oscuro
Foto: Nathan Dumlao / Unsplash

Depende de tu cuero cabelludo. Los sulfatos limpian muy bien la grasa y pueden resecar: la misma fuente señala que el lauril sulfato de sodio irrita más que el laureth sulfato de sodio. Añade que lavar de más se lleva los aceites protectores de la piel y puede empeorar una psoriasis, un eccema o una dermatitis seborreica, y que el champú mal aclarado puede acumularse y taponar los folículos.

Para un cuero cabelludo irritado o con eccema propone probar un champú infantil: tensioactivos suaves, poca fragancia y un pH cercano al neutro. Si la irritación sigue, toca dermatólogo.

Y para comprobar un «sin sulfatos», busca nombres que terminen en sulfate: Sodium Lauryl Sulfate, Sodium Laureth Sulfate, Ammonium Lauryl Sulfate. Si aparece alguno de esos, el eslogan no se cumple. No los confundas con los que terminan en sulfonate: el sodium xylenesulfonate del ejemplo de arriba no es un sulfato. En la base de datos química PubChem, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, el azufre de los sulfatos va unido al carbono a través de un oxígeno, y el de ese sulfonato, directamente al carbono.

¿Los parabenos causan cáncer?

Con lo que hay publicado no se puede decir que sí ni que no. Hay un debate abierto sobre efectos hormonales, fertilidad y cáncer de mama. La FDA, en su página sobre parabenos en cosméticos, actualizada el 18 de noviembre de 2025, dice que no tiene información que muestre que los parabenos, tal como se usan en cosméticos, afecten a la salud humana.

Lo que sí está medido es la alergia, y es baja: alrededor del 1,2 % de los pacientes con pruebas de parche a lo largo de 50 años, una cifra que probablemente hoy sea menor. Por eso la Sociedad Americana de Dermatitis de Contacto los nombró «no alérgeno del año» en 2019, pese a que están en casi todo. Además tienen tope: en México, el Acuerdo de 2010 los admite solo como conservadores, con un máximo del 0,40 % por parabeno y del 0,80 % en mezcla. En la lista los reconoces por el final, siempre -paraben: propylparaben, butylparaben, benzylparaben.

«Sin parabenos» me parece más eslogan que información. El champú tiene que protegerse de los microbios con algo, y otros conservantes también dan alergia de contacto, como el Kathon CG y el Quaternium-15. Lo que importa es cuál ocupa su lugar.

Propilenglicol: alergia infrecuente

Afecta hasta a un 3,5 % de las personas evaluadas por sospecha de dermatitis de contacto. Es un alcohol sintético que retiene humedad y disuelve otros ingredientes, está en cerca del 38 % de los productos de la base de datos de la sociedad que lo nombró alérgeno del año, y se comporta como un sensibilizante débil, aunque también irritante.

El riesgo es mayor con dermatitis atópica o con la piel inflamada de forma crónica.

¿Y las siliconas?

Reducen la fricción y la rotura del cabello. La más habitual, la dimeticona (dimethicone), forma una película sobre el tallo tras el aclarado.

Se repite mucho que se acumulan y «ahogan» el pelo. No he encontrado respaldo para eso en la fuente dermatológica que consulté. Si prefieres un champú sin ellas, acondicionará con otras cosas: derivados de proteínas, como la queratina hidrolizada, o tensioactivos catiónicos que alisan la cutícula.

Antes de cambiar de champú

Probaría primero una semana lavándote menos veces y aclarando más tiempo. DermNet apunta que lavar de más y aclarar poco irritan el cuero cabelludo. Cuesta cero.

Si aun así te irrita, guarda una foto de la lista del champú que te irritó y llévasela a tu dermatólogo: las pruebas de parche sirven para saber a qué eres sensible.

Si prefieres escucharlo de un dermatólogo, el doctor Óscar Muñoz Moreno-Arrones explica en este vídeo de 2021 cómo elegir champú según el tipo de pelo.

Vídeo: Escuela de Alopecia, Dr. Óscar Muñoz Moreno-Arrones / YouTube

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Fuentes

Fuentes consultadas el 1 de octubre de 2026.

Actualizado el 30 de septiembre de 2026.

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